Abres Instagram con la mejor intención. Te quedas mirando la pantalla en blanco.
Empiezas un post, lo borras. Tienes una idea, ¿la guardas? ¡Luego!
Y ese "luego" nunca llega.
Y poco a poco, un día más sin publicar.
Y cada semana que pasa sin publicar es una semana en la que tu audiencia no te ve, no te conoce y no te compra.
No es el mercado que está saturado.
Es que tú no estás apareciendo.